La tarima flotante es un sistema de pavimento cuya instalación no requiere clavos ni adhesivos al subsuelo, lo que permite un montaje rápido, limpio y eficiente. En el ámbito profesional, la solución más extendida es la tarima laminada, un producto multicapa compuesto por un tablero de fibras de madera de alta densidad (HDF), una capa de diseño impresa en alta resolución que imita la madera u otros materiales, y una capa de uso protectora de alta resistencia. La calidad y durabilidad de una tarima laminada se mide por su clasificación de resistencia a la abrasión (AC), siendo las clases AC4, AC5 y AC6 las indicadas para uso comercial intenso. Para espacios exteriores, la tarima tecnológica o WPC (Wood Plastic Composite), compuesta por fibras de madera y polímeros, ofrece una alternativa a la madera natural con una resistencia superior a la humedad, los insectos y la decoloración